Líneas metodológicas

La educación infantil tiene dos ámbitos esenciales de actuación: la familia y la escuela infantil. Esta última debe ante todo proporcionar al niño/a un espacio que le ayude a ampliar, organizar y estimular los deseos de conocer, hacer, relacionarse y sentir su progreso. Esto supone proponer a los niños/as secuencias de aprendizaje, elaboración de proyectos y resolución de problemas que tengan sentido para ellos, y que supongan un conjunto de actividades relacionadas entre sí.

Los primeros años de vida del niño/a son claves para el desarrollo de su personalidad. El medio en el que se desenvuelve favorece o retarda su desarrollo, de modo que tenemos que reflexionar como el medio incide sobre él, que papel juega la educación, que condiciones del entorno influyen sobre el aprendizaje y como se puede estimular su desarrollo. El objetivo principal de la Escuela  Infantil consiste en estimular el desarrollo de todas las capacidades físicas, afectivas, intelectuales y sociales y para esto debemos tener en cuenta los siguientes principios metodológicos:

 

  • Clima de seguridad y confianza.

Las características del niño/a hacen necesario que encuentren en la escuela infantil un ambiente cálido, acogedor, seguro, en el que se sienta querido y confiado, que favorezca las relaciones interpersonales y la creación de una imagen positiva de sí mismo. Es su primera experiencia de alejamiento de la familia y enfrentamiento a un medio diferente.

 

  • Enfoque globalizador.

A través del enfoque globalizador los aprendizajes de los niño/as serán significativos, estableciendo conexiones entre lo nuevo y lo ya sabido, experimentado o vivido. El conocimiento de la realidad constituye un proceso activo por el que la persona interpreta parcelas de la misma. Una perspectiva globalizadora supone proponer secuencias de aprendizaje y resolución de problemas que necesitan la presencia de contenidos, que se trabajarán en función de sus intereses.

 

  • El juego.

El juego es una actividad libre, espontánea, en la cual el niño/a se divierte, aprende por la exploración, descubrimiento, interacción con los demás, etc. y supera sus miedos al desplazarlos al exterior, es decir, es la actividad más global, creativa, completa que el niño puede desarrollar.

 

  • Aprendizaje Significativo

El aprendizaje significativo es aquel que se desarrolla por medio de la comprensión y razonamiento, en el que el niño/a establece conexiones, relaciones de lo que sabe y lo nuevo que conoce, es decir, es un aprendizaje constructivo que el sirve para utilizarlo en la vida cotidiana y resolver cualquier situación.

 

  • Organización de espacio, tiempo y materiales

Una adecuada organización del ambiente, incluyendo espacios, recursos materiales y distribución del tiempo, es fundamental para conseguir los objetivos educativos.

 

  • Relación con los padres y madres

Una de las cosas más importantes que tiene que tener en cuenta un educador en la escuela infantil es el seguimiento y la consecución de una educación paralela, para que el desarrollo del niño/a fluya positivamente, de tal manera que los niños/as no se creen conflictos cognitivos por la discrepancia de esquemas mentales y la falta de comunicación. Por eso Logos es una Escuela Infantil Abierta.

  • El trabajo en equipo en el Centro

La existencia de un equipo educativo es indispensable para asegurar la coherencia y la continuidad en la acción docente. El trabajo en equipo significa cooperación, asunción de la responsabilidad colectiva, realización de tareas conjuntas, para dar coherencia en la enseñanza.

 

 

EL CONSTRUCTIVISMO DE PIAGET Y VYGOTSKY

Piaget sostuvo en sus teorías que los niños dan sentido a las cosas principalmente a través de sus acciones en su entorno y Vygotsky destacó, además, el valor del contexto social, como guía y ayuda en el proceso de aprendizaje. Vygotsky asumía que el niño tiene la necesidad de actuar de manera eficaz y con independencia y de tener la capacidad para desarrollar un estado mental de funcionamiento superior cuando interacciona con otras personas. El niño tiene un papel activo en el proceso de aprendizaje, pero no actúa solo.

 

El niño aprende a pensar creando, a solas o con la ayuda de alguien, e interiorizando progresivamente versiones más adecuadas de las herramientas intelectuales que le presentan y le enseñan activamente las personas mayores.

 

Las interacciones que favorecen el desarrollo incluyen la ayuda activa, la participación guiada o la construcción de “puentes” de un adulto o alguien con más experiencia. La persona más experimentada puede dar consejos o pistas, hacer de modelo, hacer preguntas o enseñar estrategias, entre otras cosas, para que el niño pueda hacer aquello, que de entrada no sabría hacer solo. Para que la promoción del desarrollo de las acciones autorreguladas e independientes del niño sea efectiva, es necesario que la ayuda que se ofrece esté dentro de la zona de desarrollo próximo, una zona psicológica que representa la diferencia entre las cosas que el niño puede hacer a solas, y las cosas para las cuales todavía necesita ayuda.

 

Vygotsky también destacó la importancia del lenguaje en el desarrollo cognitivo, demostrando que si los niños disponen de palabras y símbolos, los niños son capaces de construir conceptos mucho más rápidamente. Creía que el pensamiento y el lenguaje convergían en conceptos útiles que ayudan al pensamiento. Observó que el lenguaje era la principal vía de transmisión de la cultura y el vehículo principal del pensamiento y la autorregulación voluntaria. 
La teoría de Vygotsky se demuestra en aquellas aulas dónde se favorece la interacción social, dónde los profesores hablan con los niños y utilizan el lenguaje para expresar aquello que aprenden, dónde se anima a los niños para que se expresen oralmente  y en aquellas  dónde se favorece y se valora el diálogo entre los miembros del grupo.